Anna: Sus palabras... preciosas, hermosas y al mismo tiempo tan valiosas.
Sigo sin entender, mas bien comprender el miedo que le aterroriza con perderme o hacerme daño, cuando sabe perfectamente que el, es el unico que puede sanar mis heridas.
Casi como un angel caido del cielo, pues creo que despues de tanta desgracia, al fin Dios nos ha dejado tranquilos y nos ha bencedido con otro bebe, con la niña, la que mas estabamos deseando desde hace tiempo.
- Dani, mirame, tan solo soy una de tantas que caminan por la vida, y fijate... Me has regalado ya dos cachitos de cielo y un Dios al que adirar... Eso no puede pagarse con un simple gracias mi vida... Por eso se que te debo la vida entera, a ti, al enano y a... Danna.- digo señalando mi enorme, mas bien descomunal barriga y sigo hablando- Que porcierto, ya le vale con esto de no querer salir...
Dani: Las palabras de Anna van tan directas a mi corazón como tan verdaderas que son.
Un hijo es el mayor regalo que nadie te puede hacer, es la mayor satisfacción que alguien te puede dar. Y Anna tiene en su barriga a la segunda, así que ya podéis imaginaros cuan es mi satisfacción. Un hijo te enseña a vivir; a disfrutar; te enseña a sufrir y a padecer; te enseña que si le pasa algo malo, darías tu vida por estar en su lugar; te enseña a educar; a equivocarte; a perdonar; y sobre todo, un hijo, te enseña a querer y a ser querido.
Y todo esto gracias a ella, a la mujer que amo, a la mujer que trajo cordura a mi vida, a la mujer que me hace feliz día tras día y a la que no deja de sorprenderme.
Quién me iba a decir a mí, que iba a asentar mi alocada vida? Yo creo que ni mi propia madre, la verdad...
Pero llegó ella... y PLUM! Todo recobró sentido.
Me acerco poco a poco a ella, a esos labios tan bonitos que tiene, a esa pequeña marca que ocupa su labio inferior, esa marquita que hace que su boca sea tan sexy... Y la beso, con amor, con sinceridad... la beso.
Y la pequeña decide hacerse presente, dando a entender que ella también está aquí, entre nosotros. Y una sucesión de patadas acechan la barriga de Anna.
Ella pone cara de dolor y separa sus labios de los míos, y yo... yo... yo pues me pongo lo más nervioso posible.
Dime que no empezamos ya? Pregunto a mi subconsciente. Que mal lo pasé en el parto de Daniel. Horas y horas esperando a que naciese, mis nervios aumentando con cada segundo que pasaba, la cara de dolor de Anna después de cada insaciable contracción. Se me partía el alma verla sufrir...
Anna: Dani por algunos momentos se queda algo pensativo, pero a su vez mirandome con una sonrisa de esas que te derriten el alma y las cuales me hacen recordar viejos tiempos: Miradas compenetradas que lo decian todo y a la vez nada, sonrisas timidas, emociones ocultas... Amor secreto.
Entonces un beso decide hacerse dueño de mis labios aun soñando despierta, aun muriendo por amor a cada instante y a cada segundo que se retiene en el reloj, por muestras asi de amor sincero.
Pero de pronto algo cambia, me separo rapido de Dani y comienzo a sentir una extraña, pero familiar sensacion de malestar.
Justo entonces, supe que era la hora: Porfin estaba de parto.
Mis manos se van rapidamente a mi abultadisimo vientre, el cual parece una bomba a punto de estallar, o bueno, al menos asi lo es por el momento.
"Ahi viene, ahi viene Anna, aguanta y respira" Me dijo algo alterado mi subconsciente, pero que va... Primera contraccion y primer grito de dolor.
No entendia como eran tan fuertes asi de pronto, ¿quizas llevaba un tiempo de parto ya? No entiendo nada.
Dani: un grito, un grito fuerte, demasiado para haber empezado ya. Me asusto.
- Vale, vale. Vale. Tranquilidad. - digo a la par que me levanto de la cama y comienzo a dar vueltas por la habitación. - Tranquilidad. Hemos pasado por esto una vez, así que a tranquilizarse, eh Anna? Vamos a ver... yo... yo... tengo que hacer algo y tú también. Espera. A ver, tú... tú... Aiii, que era? Ah, si! Tu a traer a la vida a esa pequeñaja, muy bien. Inspira por la boca y expira por la nariz. ... ... ... ... Nono. Al revés al revés. Inspira por la nariz y expira por la boca. Y tranquila, eh? Que te veo nerviosa. Yo. Yo tengo que... ... ... llamar a una ambulancia para que te lleven al hospital y avisar a Nacho para que venga a por Dani. Y mí móvil? - palpo nos bolsillos delanteros, los traseros pero nada. - Vale. No está. Dónde está?
Anna: Dani nervioso es lo ultimo que le falta a la situacion, ademas de eso ya comienza a temblar y estar agobiado, asi que supongo que todo rodara en torno a lo mismo... al anterior parto.
Comienza a balbucear, por las contracciones apenas puedo enterarme de lo que dice, tan solo que llamara a una ambulancia.... y ahi esta, buscando como un loco en sus bolsillos el movil.
- Ey, ey! Muchacho que la que esta de parto soy yo, no te alarmes... Que ni siquiera he roto aguas todavia... Ah, el movil esta en tu mesilla de noche como siempre y porfavor mi vida RELAJATE- le digo bien recalcado ya que apenas puede estar un minuto quieto.
Dani: Relajate, relajate Daniel. Joder. Que la que ésta de parto es ella.
Vale. Cojo el móvil y lo meto en mi bolsillo delantero. Inspiro y expiro tres veces. Mejor.
- Si, bueno. De todos modos es mejor que llame a Chete para que venga a por Daniel. Imagínate que en cualquier momento te pones de parto... Las contracciones son dolorosas y muy seguidas o cómo vas? Porque igual en nada rompes aguas y es mejor que vayamos tirando para el hospital. Si eso voy preparando las bolsas.
Abro el armario y saco una mochila de flores, ahí meteré algunas cosas de Anna como el cepillo de pelo y de dientes, desodorante, colonia, bata, pantuflas... cosas necesarias para ella.
También cojo una bolsita rosa con dos ositos, esa es la de Danna, ahí meteré pañales, biberón, chupeta, baberos, ropita, jabones...
Vale, más o menos tengo claro que meter, ahora lo que hay que hacer es encontrar todo eso.
- Qué tal estás? - pregunto a Anna a la par que abro y cierro cajones.
Anna:
"Esto te pasa por ser tan buena con Dani..." dice mi subconsciente en medio de una contracion.
Todavia son bastante leves pero ay, no quiero ni imaginar cuantas horas sufrire y cuantos minutos empujare.
Pero lo peor de todo sera llegar al hospital... ¡No quiero agujas! Las odio a muerte...
Entre tanto Dani estaba hablando, pero apenas me entero de cuatro cosas: que va a cojer bolsas para mi y para la niña, que va a llamar a Nacho y que cojera lo necesario.
-"¿Que tal estas?"- me pregunta, asi de sopeton.
- Estoy bien, ¡Pero dile a tu hermano que si no viene ya le corto la tercera pierna en dos!- digo cabreada ya que el dolor de las contracciones se intensifica por momentos.